martes, 24 de febrero de 2015


Historias Didácticas:
La leyenda del “verdadero amigo”


Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:



Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.

El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:


Intrigado, el amigo preguntó:

¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:



Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.


Reflexión:


Cuando estamos enojados hacemos cosas que no queremos, ofendemos,  y lastimamos a las personas que queremos  sin pensar.  Debemos saber que un enojo no dura para siempre, que una ofensa se olvida. Pero lo que nunca se puede olvidar ni se da por perdido es una bella amistad. Los amigos siempre están ahí cuando más necesitamos de su apoyo.

Sin embargo, aunque siempre surgen malos entendidos entre los compañeros, es mejor aclararlos para que esto no  ocasione  que la relación de amista se pierda y no se recupere más.

La amistad conlleva una bella responsabilidad. Recordemos siempre lo buenos ratos entre amigos, tratando de olvidar las cosas malas que no tienen importancia ninguna.



Bibliografía:


1.         http://edyd.com/
               


“La derrota no es el peor de los fracasos. No intentarlo es el verdadero fracaso-George”
 -Edward Woodberry


Fábula de la liebre y la tortuga, sobre el esfuerzo
En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de pregonar que ella era la más veloz y se jactaba de ello ante la lentitud de la tortuga.
- ¡Eh, tortuga, no corras tanto que nunca vas a llegar a tu meta! Decía la liebre burlándose de la tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:
- Estoy segura de poder ganarte una carrera
- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.
- Sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy ufana, aceptó. Todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho señaló los puntos de partida y de llegada, y sin más preámbulos comenzó la carrera en medio de la incredulidad de los asistentes.
Confiada en su ligereza, la liebre dejó coger ventaja a la tortuga y se quedó haciendo burla de ella. Luego, empezó a correr velozmente y sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio, pero sin parar.

Sólo se detuvo a mitad del camino ante un prado verde y frondoso, donde se dispuso a descansar antes de concluir la carrera. Allí se quedó dormida, mientras la tortuga siguió caminando, paso tras paso, lentamente, pero sin detenerse.
Cuando la liebre se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a una corta distancia de la meta. Salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había ganado la carrera!

Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse jamás de los demás. También aprendió que el exceso de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.



Reflexión

Todos y todas somos iguales y no debemos pretender ser mejor que los demás, porque queriendo ser mejor que los demás nos volvemos orgulloso y ambicioso.
Nunca debemos pretender querer ser mejor que otra persona, si mi prójimo tiene una debilidad debo ayudarlo a superarla, no hacerlo sufrir por medio de humillaciones. Porque ayudando al otro puedo aprender de sus errores y ambos tener nuevos conocimientos  

BIBLIOGRAFIA

martes, 10 de febrero de 2015



Historías Didacticas

Breves historias despiertan el bello arte del pensamiento, así como  la reflexión ante situaciones de la vida. Lo que provoca la acción de adquirir nuevas enseñanzas.

 El asno y su amo

“La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a experimentar”
Soren Kierkegaard.

Un asno, conducido a lo largo de un camino en la montaña, de repente resbaló y empezó a caer al borde de un precipicio profundo. Mientras él estaba en el acto de abandonarse al abismo, su dueño lo agarró por la cola, procurando regresarlo. Cuando el Asno persistió en su esfuerzo de dejarse ir abajo, el hombre lo soltó y dijo:

“Triunfa, pero triunfa a tu propio costo”.

Reflexión:

Cada persona  tiene el derecho a elegir su propia realidad, cada decisión que tomemos debe ser única de sí mismo alejada de las opiniones de personas ajenas a nuestra vida.


“Ser un buen perdedor es aprender como ganar”
Carl Sandburg



Fuentes Bibliográficas:
http://edyd.com/
http://lifeder.com/frases-cortas-de-superacion-personal/
www.google.com (imagenes motivadoras sin frase).










El circulo de la vida

  A quien no le gusta una buena película de Disney para disfrutar con los más pequeños de la casa. Bueno, son pocas las personas que no s...